sábado, 30 de mayo de 2009

Another time, you wonder why

I recomend listening to Creep, by Radiohead

One look at her eyes, while I was walking to the bus station, with my candy bag open, and I stopped there, like an idiot. She knew what I felt, and so did I. No matter how short was it, it's a thing one will always remember.

I was there that day, 'cause I wanted to walk other streets, having some time left. She didn't attemp even stopping, just walked by my side. I watched nothing but her moving eyes, they were fixed on mines, and that was a nice love story, wasn't it? I heard again the noises of the traffic and the people walking as she passed me. After a few steps, I turned to see her again. Goodbye. We both knew it was a studpidity, but we follow our normal lifes, and we never meet.

One never knows what is destiny or if there exists such a thing. But you really feel wonderful when you can see and feel life in other's eyes.

After this happened many times in my life, I hope one they I won't be stupid and react

...

El repiqueteo del agua que caía, en pequeñas gotas, con un martilleo constante, se difundía entre las elegantes casas de tejados chinos. Era una ligera llovizna, pero el agua ya desbordaba por los aleros. Sonido de pasos apresurados. Le cae un chorro al romperse un canalón. Está muy fría al contacto con su cuerpo, pero esto sólo le hace estar más callado, pues su propia respiración le asusta, sabiéndose perseguido. Los ojos de una chica que le mira, accidentalmente, desde una ventana sólo le recuerdan por qué está allí, todo aquello que le hace buscar una forma de soledad en la que dejar de pensar, moviéndose sólo por instintos básios, inherentes a cualquier otra forma de vida. Al mirar hacia el cielo nublado, sabe que ese alivio es sólo temporal, pero le anima cómo las tímidas gotitas acarician su rostro. Estar mojado ya no le molesta, los problemas son sólo ecos que se diluyen al avanzar entre las empedradas calles, llenas ya de pequeños charcos, en los que el cielo parece contenerse hasta que alza la mirada.

Ciudad

La calle oscurecía uniformemente al avanzar las rectas sombras de sus monótonos edificios grises. Era una ciudad cuyas construcciones tenían la misma altura, el mismo color... Pero las callejuelas sin salida eran distintas. Era como si la propia vida se revelase contra aquel orden demasiado incoherente con la naturaleza. Pequeños helechos crecían allí, entre restos de basura, aún con tan poca luz que el día y la noche eran prácticamente iguales salvo por pequeñas manchas de luz que lo hacían parecer un lugar sagrado.

Lejos, muy lejos, los sonidos de la inmensidad se resgaban, produciendo escalofríos, entre la frondosa selva